Texto por Cristofer Rodríguez Quiroz
El 29 de mayo de 1996, en el histórico Tom Pub del Barrio Bellavista, el sello Sony dio a conocer a la prensa el lanzamiento de una nueva subsidiaria orientada a grabar y distribuir nombres que, por su naturaleza alternativa, escapaban del catálogo del rock más comercial que representaban formas como Los Tres y Javiera y Los Imposibles. La nueva marca, Krater, presentó en sociedad a unos nóveles La Rue Morgue (que debutarían el año siguiente), Contradicción (oriundos de Concepción) y el tercer largaduración editado en Chile del poeta y cantor Mauricio Redolés: ¿Quién mató a Gaete?
Han pasado exactos 30 años de ese suceso en donde, además de presentarse en vivo algunas canciones del álbum, Redolés leyó un inspirador discurso (“Querer una sociedad mejor es querer una sociedad donde esté asegurado un derecho humano fundamental: El que todas las personas por lo menos una vez en la vida puedan grabar un disco”, dijo). Menos de una semana más tarde, la placa de Redolés figuraba en los estantes de las tiendas.
Se ha escrito en múltiples oportunidades que el disco contó con un desfile de estrellas que van desde Álvaro Henríquez a Cuti Aste o que la lectura simbólica del disco y la canción homónima sitúan al poeta como el autor del himno alternativo de la Transición a la Democracia. Sin embargo, lo que poco se ha dicho, es de qué manera Gaete y Redolés inspiraron a otros músicos de distintas generaciones y estilos musicales a partir de su canción más característica.
Esta es una lista de artistas que, a modo de homenaje, sí se meterían en huevás por el Gaete.

Diego Lorenzini
Una de las cosas más inspiradoras de Mauricio Redolés y que, por supuesto, se expresa muy bien en el disco “¿Quién Mató a Gaete?”, es la utilización del humor como medio y no como fin, en donde la “chacota” no es liviandad, sino una estrategia conmovedoramente empática de entrada a tópicos muy complejos para la canción popular. Con ese humor —tan sofisticado como accesible y tan negro como infantil—, logra bajar la guardia de quienes no querrían escuchar o sentir ciertas cosas si se las dicen sin más, logrando hacer accesibles los dolores y las esperanzas de una sociedad condenada a esos noventas en donde los buenos dejaron de ser tan buenos, y los malos, supuestamente, dejaron de ser tan malos. Un mundo que está acostumbrado a que tan solo el amor y el desamor son fáciles de enunciar en un buen bolero, una buena cueca, un buen blues o una buena ranchera, encuentra en Mauricio Redolés a un escritor rebelde que logra salir airoso del pantano de las medias tintas. Un narrador talentosísimo que logra, con un delicioso -y profundamente humano- sentido del absurdo, que nos enamoremos con ternura de nuestro reflejo en la ciénaga, aquel fango turbio de tanta injusticia y cinismo como los narcisos enlodados que somos.

Pascuala Ilabaca
Me gustaría hablar del concierto que se hizo en Valparaíso en el Trotamundos, a raíz de los 30 años del disco ¿Quién mató a Gaete?. Se hizo hace un par de sábados, y tuve la suerte de ir. Increíble el concierto en vivo. Primero, destacar la resiliencia de Redolés, como una persona que ha sido preso político y afectado por enfermedades físicas últimamente, y cómo ha podido rehabilitarse y estar en un estado tan lúcido y bien, cantando, narrando poesía. A mí me dio un subidón de energía ver cómo las personas que ya están en edad vieja pueden tener tantos nuevos nacimientos dentro de su ciclo de vida, como el Redolés de ahora, un Redolés magnífico que recita su poesía hermosa, y canta, y disfruta sobre el escenario, y rebosa salud. Me encanta ver esa capacidad que ha tenido, como un gato de 7 vidas, de reciclarse a sí mismo y de seguir disfrutando la vida, porque se le vio disfrutando mucho.
Segundo, quiero destacar su conjunto, la dedicación que tuvo de convocar al elenco original que grabó el disco para celebrar estos 30 años, me parece algo super importante hacia su público. Ver a todos estos viejos vacilando, pasándola la raja, en un Trotamundo lleno, lleno, lleno. Tener a las dos actrices, cantantes, haciendo toda la parte hablada, teatral que tiene ese disco, de la interdisciplina. Y, por otra parte, como una reflexión más del aporte de ese disco a mi vida, es un disco muy importante para mí. Lo descubrí a los 13 años, me lo mandaron en una forma de casete pirateado, con una carátula dibujada por una amiga por correo a San Miguel de Allende, la ciudad donde yo vivía en México en ese momento. Fue recibido como una joya, porque traía una bella chilenidad posible. Tiene canciones magistrales y, sobre todo, cómo se va hilando con los relatos. Hay cosas de humor que han quedado formando mi personalidad, y yo creo que la de mucho y de muchas personas de mi generación. Todas estas tallas del lavaplatos, la chica poco comunicativa, etcétera. Hay frases que quedaron marcando para siempre una tónica de humor, irónico y crítico en la personalidad de una generación entera.

Pancho Sazo
Cierro los ojos para volver a ver en mi corazón la provocativa música que me enseña el rostro de Gaete. Pienso que Redolés es el alquimista perfecto, anterior y profeta de todos los químicos posteriores, el único que ha sido capaz de hacer bailable un manifiesto poético, un artefacto superior que transforma por algunos instantes a Nicanor Parra en un oficinista/conductor de Uber. Redolés nos obliga a soñar despiertos mientras cruzamos cualquier túnel de olores penetrantes. Nos obliga a reír de la manera más seria que existe, pues la materia de su música supera con creces al cuete atorrante y al cohete prometido que canta inspirado el Sebita de pequeño. La música chilena posee muchas madres -Violeta Parra, Margot Loyola, Gabriela Pizarro, por nombrar a algunas-, pero hasta Redolés carecía de padres de los cuales sentirse orgulloso. Redolés es el tren, el avión, el espacio mismo, y nosotros lo seguimos buscando para aprender a transformarnos mientras dura nuestra existencia de lentos caracoles, abrazos, pancho.

Lulo (Legua York)
Es una pieza de culto para nosotros como banda. Lo teníamos en cassette y desde muy jóvenes lo escuchamos de corrido varias veces, de par a par. Aparte, tenemos una unión bastante singular con Mauricio Redolés, porque es un poeta alternativo como somos los raperos muchas veces, además que él tiene rimas en métricas de cuatro tiempos, que es lo que caracteriza al rap. Mauricio fue parte de la previa de la cultura hip hop, porque vivió muchos años en la Inglaterra en su exilio. Legua York siente una concordancia, una similitud, una unión musical bastante particular con Mauricio Redolés. Tenemos temas grabados juntos y muchas conversaciones.

Denise (Aguaturbia)
¡¿Quién mató a Gaete? es lo más grande! Un tema bien hecho y con todo tan bien pensado, redondo. El tema fue un hit y lo sigue siendo porque tiene todo para ser eterno. Creo que de las personas que he conocido en mi vida artística, Redolés va a perdurar para siempre, porque es un tipo inolvidable. Es una persona que se queda en ti, tiene un encanto especial y tiene una imagen que no tiene que ver con el encanto porque se ve más duro, pero en el fondo tiene las cualidades para perdurar. Él hace todo con su poesía. Lo adoro como escritor, tengo sus libros. Lo adoro como amigo, porque nuestra amistad se creó en base a que él fue tan generoso y buena persona que terminamos grabando juntos. Mauricio es mucho más que ¿Quién mató a Gaete?.

Moyenei Valdés
Nosotros durante toda la dictadura nos quedamos en Chile con mi familia. Mis padres fueron activistas políticos y estuvieron presos. Mi padre estuvo también en la Cárcel Pública, entonces somos gente que vivió muy de cerca los apremios de la persecución. Nosotros escuchábamos música clandestina pirateada y libros prohibidos. Amorosamente se abrió la Radio Umbral, que realmente fue un umbral, un puente cultural donde podíamos mantenernos informados los que estábamos en esa condición de persecución, y fue bonito porque nos permitió escuchar a Inti-Illimani, Quilapayún, Sol y Lluvia, y entre ellos estaba Mauricio Redolés, pero su propuesta estética era completamente distinta a todo lo demás. Nosotros veníamos de la quena y la zampoña y Mauricio venía del punk, con un toque callejero. Una persona intelectual, pero con una estética bastante especial. Algo súper visceral, súper masculino, que tenía una impronta genuina. Lo quiero mucho y le agradezco esa vanguardia de ser sí mismo. Abrió muchas puertas para que artistas ligados a la resistencia cultural contra el olvido se dieran permisos de ser ellos mismos. Un ícono de la vanguardia, la textura de barrio y lo genuino. ¿Quién mató a Gaete? me parecía muy irreverente porque mencionaba hartas palabras que hasta ese momento no nos habían mencionado en la radio; era una cosa más huachaca, más urbana, más popular, que ahora nos parece más normal, pero en esos años era raro escuchar algo políticamente incorrecto. Por eso son importantes las radios que no tienen un perfil tan comercial, como la Umbral, que ponía mucho este tema. Son importantes y lamentablemente fue en democracia en que empezaron a morir. Sin esos medios nos hubiésemos perdido joyas como ¿Quién mató a Gaete?, los cohetes, los cohetes… Mauricio Redolés, nuestro peñi.

Pamela Flores (Floresalegría)
Este disco cumple 30 años y yo tengo 34. Lo que descubrí sobre Redolés lo descrubí bastante tarde. Yo soy de Arica y allá tenía unos amigos que escuchaban a Mauricio y luego en Santiago con la Radio Uno lo descubrí un poco más, con canciones como Eh rica, Él tiene una genialidad con la cual yo me identifico, por supuesto manteniendo los estándares y la envergadura, que tiene que ver con el manejo de las palabras chilenas, del vocabulario popular. Es un poeta outsider que encontró un lugar creativo tan honesto, tan particular. Una de las cosas que más admiro de él es que no trata de ser un poeta maldito bueno pa’ la chuchá, sino que la huevá le sale de adentro y le sale de manera natural, no desde un lugar en donde esté intentando. Me parece que es algo mágico que a mi como artista me ha nutrido, el utilizar jerga, garabatos, informalidades lingüísticas en las canciones. ¿Quién mató a Gaete? es un discazo, siento que es un punto de inflexión para la música chilena. Sería bueno que no lo perdiéramos del radar, que no pasara de moda. Hay muchas cosas que siento que son importantes de todo lo que ha hecho este gran cantor y poeta.

Cristóbal González Lorca (Santo Barrio)
Yo viví fuera de Chile entre el 87 y el 95, por lo tanto, estaba en Venezuela y en España cuando se publicaron discos como Bello Barrio o Química. Por lo tanto, cuando Mauricio empezó a darse a conocer acá en Chile, yo no estaba acá. Cuando llegué a Chile con Santo Barrio nos tocó compartir escenario con Mauricio en una tocata en la Facultad de Derecho de la Chile; ahí lo vivo por primera vez y me llamó mucho la atención. César e Iván, dos integrantes de la banda, tenían cercanía con él, porque habían sido sus alumnos en sus talleres de poesía. Empecé a saber de Mauricio, a verlo y a conocerlo, y conocí Gaete, todo en el mismo período de tiempo. Cuando escuché la canción Gaete, al poco rato quise escuchar el disco y lo tuve, y me pareció realmente impactante, sobre todo porque hay una parte de nuestro pop y de nuestro rock que es bien eurocentrista, que mira harto para Norteamérica, harto Europa, y que ha buscado sonar así y no reflejar necesariamente una identidad o un arraigo. Pese a que, a lo largo de la historia, hemos tenido propuestas que sí buscan reflejar e integrar los elementos que son parte de nuestro entorno, como Los Jaivas, Congreso o De Kiruza, por nombrar los primeros que se me vienen a la cabeza, y, por supuesto, Los Prisioneros. Hay una parte de nuestro rock, y hay una parte del rock noventero que no miraba tanto nuestras propias calles y nuestras propias problemáticas y lenguaje.
Entonces, enfrentarme a un rock que incluía referencias tan variadas, que buscaba sonar chileno con la incorporación de la cumbia, por ejemplo, en Eh Rica! o mezclaba la cueca con el blues en Marcando Ocupao. Me parecía que era una cuestión muy moderna, muy importante, muy necesaria, muy valiosa en ese rescate de lo local, junto con el lenguaje de Mauricio, cuya prosa tenía ese mérito de rescatar un lenguaje y un habla cotidiana de acá, de Chile. Me parece muy interesante la versatilidad y la capacidad de los músicos que tocaron el disco, lo bien que suena el disco, lo variado, y al mismo tiempo me doy cuenta que hay una crítica a las contradicciones de la Transición, esa cosa realista y anti-cartucha, esa cosa de utilizar una terminología y temática que no estaban en el rock como en Llegando a Yungay, que vienen con un paquete de marihuana, porque el rock chileno no era tan puntudo. Esta cosa de la transculturización de la influencia de Estados Unidos, ¿no? De los niños sin identidad cultural. Y muchas de las conversaciones, como la de la Chica Poco Comunicativa o cuando están hablando de que le cortan la oreja a un paco, igual que la película de Tarantino, yo me acuerdo que me maté de la risa porque yo esa conversación la escuché en algún carrete.

Álvaro España
Pa’ mi y pa’ los Fiskales lo sentimos como familiar. Aunque hacía algo muy distinto a nosotros, siempre estaba como tocando como en la misma vibra. Me cae bien Redolés. Ese tema Gaete que es curioso y como repetitivo, es como de un huevón rarito, porque Redolés es un hueón raro como nosotros, el tipo de personajes que a nosotros nos caen bien. Curioso el disco, pero parte de la historia de la música nacional. Redolés era contemporáneo cuando nosotros armamos la banda. En esa época caminábamos mucho de noche por Matucana, el Mapocho, Blanco Encalada y la Panamericana, esos eran nuestros barrios, esa parte del centro, y este hombre también es un endémico de la zona. Entonces me pasa que mil años después vuelvo a caminar por esas calles donde andábamos cuando chicos y veo el Barrio Yungay con rayados afines al hombre, como un héroe barrial y eso también es choro.

Torito Alfaro
Quiero comentar sobre la canción Eh Rica!, porque es una de las que más me gusta de ese disco. Se sabe que Redolés recolectó varias frases de todos lados, de varias partes y personas que las fue hilando para hacer ¿Quién mató a Gaete?, pero a mí la que más me gusta es Eh Rica!, porque no habla sobre la belleza hegemónica de la mujer, sino que dice que él la encuentra rica, o sea, como uno como chileno encuentra rica a su mujer, a su mina ¿cachai? y eso lo encuentro genial, porque habla de la belleza que cada uno le encuentra a las cosas o a las personas, porque es relativo, es cultural, o sea ¿qué es lo lindo para alguien? Entonces él dice esa parte que va con su pecho de chileno mostrando al sol. A mí me identifica porque muchas veces ando cantando con mi pecho de chileno ahí pa’ todos lados. Es una canción de una simpleza muy linda, porque conoce a la mujer en un local de papas fritas. ¿Qué más simple? ¿Qué más chileno? ¿Qué más bello que eso? Soy alguien que disfruta mucho la música de Redolés y la simpleza que él tiene, dentro de su complejidad. Lo admiro mucho.