De Los Ángeles para el mundo. En la década de los 2000, Primavera de Praga irrumpió en el rock chileno, unieron sus fuerzas con Álvaro Henríquez para grabar uno de sus discos y telonearon a Oasis. Unos años después separaron sus caminos para volver a juntarse este 2026 con su nuevo single, Girasol. En conversación con Solo Artistas Chilenos, Leo Saavedra nos comenta cómo se gestó el regreso y cómo es su presente luego de la oscuridad tras la separación: “Estoy más en paz”.
Una guitarra, una batería, un bajo y un piano en pleno campo abierto. Cuatro jóvenes corren y saltan entre el pasto largo y la maleza, y se encuentran con sus símiles femeninos. La escena final: todos cantando en medio de la nada al son de “una y mil veces te fallé, un millón de años tardaré”.
No tuvieron que pasar un millón de años, sino que 11 para que Leo Saavedra, vocalista, guitarrista y compositor de Primavera de Praga, se encontrara nuevamente dándole vida a esta banda que tomó prestado el nombre del período histórico de protestas masivas en la Checoslovaquia de 1968.
Pero ya no son esos cuatro músicos que corrían entre la maleza en el videoclip de Advertencia (2007) una de sus canciones que más circuló en las radios. “Mucha agua ha pasado bajo el puente”, en palabras del mismo Leo, que le cuenta a Solo Artistas Chilenos, a través de una pantalla, sobre el regreso de una de las bandas relevantes de la escena del rock chileno en la década de los 2000.

“Hace como un año, o un poco más, yo tenía la idea de juntarnos no necesariamente a tocar. Primero partió la idea de hacer una reedición del disco homónimo (Primavera de Praga de 2007) que es como el más importante. Ahí empezaron a hablarme hartos mánagers, varios, deben haber sido como cuatro. Siempre fue como: ‘no, no estamos en esa’”, dice Leo.
Ahí fue donde entró Mojo Booking, quienes convencieron a Leo y compañía de lograr uno de los regresos importantes de este año. Un regreso que llega con nuevo single bajo el brazo: Girasol.

¿Cómo es volverse a encontrar con los compañeros y volver a tocar con ellos?
–Increíble. Igual es como raro pero en la buena. Emocionante igual. Y eso que todavía no nos hemos juntado a ensayar. Tengo hartas ganas de ver qué va a pasar, de tocar los temas. Como solista igual tocaba temas de Primavera, pero quiero volver a ensamblarlos, los timbres, toda esa volá entre las personas.
Al final cada uno de los integrantes también viene con su recorrido por separado…
–Claro. Boris siempre siguió tocando, yo también, el Dani también, Frito que se fue al sur también, a veces el Álvaro Henríquez lo llamaba para algunas cosas, tocamos en una banda que tenemos que se llama Miles de Aves, entonces siempre tocando. La canción nueva refleja ese ánimo, se siente más maduro. Siempre hemos sido amigos con los cabros, nunca hemos tenido dramas.

Quienes siguen a Primavera de Praga en sus redes se pudieron dar cuenta de algo: han reflotado fotos y videos de sus inicios. Fotos con flash de tocatas perdidas en el tiempo, videos con handycam de ensayos, grabaciones y momentos random. Todas esas recopilaciones las ha hecho el mismo Leo.
“Me acuerdo que éramos bien pendejos, íbamos en cuarto medio. Yo tenía 16, iba a cumplir 17 y veníamos tocando covers y algunos temas propios en bares, ilegalmente porque éramos menores de edad, y en algunas fiestas de colegios en Los Ángeles. Hasta que un día hubo un festival de bandas y había un requisito que había que tener dos canciones propias”, recuerda.
Era 2001. Leo empezó a componer canciones y armó dos temas junto a la banda. Lo único que faltaba ahora era un nombre. “Justo estábamos viendo lo de la primavera de Praga en el colegio, fue como ‘me gusta el significado, suena lindo’. Y quedó ahí no más. No fue tan planeado”, explica.
Y cuando empiezan a grabar sus primeras canciones, ¿se les pasó por la mente tener más pretensiones?
–Sí po. Todavía estaba en modo “sueño”. Yo tenía decidido de antes dedicarme a la música. Dije: ‘me voy a Santiago a estudiar música’. Los otros no, estudiaron distintas ingenierías en Conce y Temuco, pero siempre estaba la idea de hacerlo mejor, de grabar, de mejorar los equipos, de armarse bien. Y mirando para adelante y tratar de posicionarse en algo en Chile, en algún nivel, que la gente cachara tu música. Era buena, nos gustaba. Creíamos en eso.
Primavera de Praga se insertó en la escena de los años 2000, ¿cómo fue tocar en ese contexto y compartir con otras bandas?
–Hubo una época en que viajábamos a Santiago y todavía no nos instalábamos acá había una escena de rock independiente y pop. Nos llevábamos bien con todos pero nunca estuvimos tan metidos en algo colectivo de grupos, casi siempre hicimos todo más solos, porque veníamos de otro lado y estábamos acostumbrados a eso. Éramos contemporáneos a Algo Records, compartimos fechas y toda una volá de grupos que había con esa movida. Nunca nos sentimos tanto dentro de una escena, pero desde afuera nos veían así.

Luego de su disco Antología (2005), llegó uno de los discos que en palabras de Leo es el “más importante”. Con el homónimo, Primavera de Praga (2007) los angelinos lograron rotación radial, tocar por todo Chile y grabar sus primeros videoclips. En uno de ellos montaron una tocata ficticia en algún lugar de la Región del Biobío.
“Advertencia” fue una canción que se toca mucho en la radio hasta el día de hoy. ¿Cómo fue darse cuenta que la banda iba creciendo en repercusión?
–Es medio vertiginoso. De repente eres chico y te ponen mucha atención y después de ese impacto baja la hueá y piensas que nadie te escucha y nadie te pesca. Eso pasó porque éramos pendejos. Ahora, a un nivel de vertiginoso porque yo sé al nivel que la banda está, tampoco somos Los Bunkers. Me refiero que fue así pero tampoco una cuestión que no nos dejara vivir. Era un nivel llevadero y que nunca nos terminó aburriendo. Después cuando ese disco dejó lo que dejó, la primera vez que sentí algo así como “wow” fue cuando pasamos al siguiente disco y se nos acercó el Álvaro Henríquez y dijo que lo quería producir. Y ese mismo año (2009) teloneamos a Oasis, y después tocamos en la Yein Fonda.
¿Cómo fue trabajar con Álvaro Henríquez?
–Increíble. Mucho aprendizaje, hicimos buenas migas. Tenemos harto cariño hasta ahora, lo admiramos mucho. Influyó mucho en nosotros desde los años 90. Aprendimos caleta. Aprendimos cosas del estudio, técnicamente, de cómo producir un tema en el sentido emocional, de cómo uno deja las emociones en una canción. Fue una experiencia tremenda. Grabamos el disco en una cinta análoga. Él también fue cariñoso con nosotros, respetuoso, se dio un ambiente cuático. Y lo hicimos en poco tiempo. Lo grabamos y mezclamos en 12 días. Fue una locura y salió al toque. Uno siempre quiere que sea así, que salga al toque pero siempre se dilata.
Me lo imagino intenso…
–Los últimos días terminábamos a las 5 de la mañana y al otro día volvíamos a las 11. Teníamos que terminarlo. Pero lo pasamos bacán. Hubo cosas que no quedaron pero aprendimos.

¿Y cómo fue telonear a Oasis?
–Es parte de eso mismo, de decir: “Oh, qué está pasando”, ¿cachai? Para mí es mi banda más importante de mi vida, que más me marcó. Era como: “¿cómo agarré tanto vuelo?”
¿Y cero posibilidad de interactuar con Liam y Noel?
–No po. Nunca. Esa vez, hace poco le habían pegado a Noel en Canadá, lo empujaron, se cayó del escenario y se sacó la cresta. Y poco tiempo después pasaron por acá y era imposible acercarse. Y pocos meses después se separaron. Pero fue la raja. Fue un show hermoso de hacer en cuanto a lo que significaba para nosotros. Pero en el lado más técnico fue un concierto que escuché como las hueas, me escuché pésimo, no lo pasé tan bien. Tuve que fingir.
Después lanzan “La vida, El cielo, El mundo, El infierno”, y el 2015 informan que la banda se separa por Facebook. ¿Por qué se tomó esa decisión?
–Para el 2012, que “La vida…” ya se había lanzado, había salido de la banda Carlos (guitarrista) y pareciera que todo se empezó a desarmonizar. Yo me fui a la cresta, pasé una etapa oscura. Había cosas personales de cada uno: el término de relaciones importantes. Sentíamos que el último disco había sido incomprendido o nosotros no habíamos sabido expandirlo más, nunca fuimos muy buenos para eso. Yo sentía un peso de tratar de levantar algo que era difícil de levantar, estaba cansado y me pasaban hueás. Fue como: “No doy más. Cada uno por su lado ¿les tinca?” Y fue cuático, pero se lo tomaron todos bien. Estaba muy deprimido, no daba más.

Leo Saavedra volvió a escribir para Primavera de Praga y Primavera de Praga volvió al estudio. Su nuevo single, Girasol, parece ser la carta de presentación de esta nueva etapa. Una nueva etapa que podría ver nacer un nuevo disco, porqué no. Al menos eso es lo que se planea a la interna de la banda.
Por mientras, tienen su mente en el 7 de noviembre, fecha en que se subirán al escenario del Teatro Coliseo para dar uno de sus conciertos más importantes de su carrera.

¿Cómo fue trabajar Girasol?
–Esa canción salió porque cuando concretamos el regreso provocó algo en mí que no estaba teniendo: un caudal compositivo. Empecé a hacer más canciones pensando en esto, sentía que estaba de nuevo en Primavera de Praga. Empecé a hacer demos para ver si sacamos un álbum, eso es muy probable. Con la canciones de Primavera de Praga siempre me pasó que hablaba del subconsciente y a veces no alcanzaba a entenderlo todo bien, pero sabía que había una imagen y algo que me decía algo. Ahora me pasó lo mismo, vuelvo a hablarle a alguien que no sé quien es. Esa hueá me encanta, no saber bien qué significan.
Es bien luminosa la canción. Hay una frase que dice “cuando me hablan de felicidad, yo les digo que es estar en paz”, que es como: “quizás la felicidad es estar piola y tranquilo”.
–Eso es. A eso se refiere. No porque estés triste o tuviste bajones, no eres feliz. Estás sabiendo llevarlo en paz y lo sabes vivir. La felicidad es eso. Lo otro es la alegría.
¿En este momento te sientes en paz contigo y con la música?
–Sí. Mucho más, supongo que he crecido un poco. Uno nunca termina de aprender obviamente pero me siento distinto a la primera época. Estoy más en paz. Uno se empieza a conocer más, esos demonios que eres tú mismo ya los conoces. Alguna vez fui muy atormentado. En la primera época de Primavera de Praga era súper atormentado. Me costaban las cosas mentales y emocionales desde que empezó la banda, por una cosa mía. Fue una etapa hermosa, con momentos increíbles pero yo sentí que nunca lo pasé tan bien. Ahora siento que si, porque llevo harto rato pensando “no me sirve nada ser así, me voy a cagar solo”.